BIENVENIDO AL CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO 17 DE MAYO DE APURIMAC.
Es un espacio democrático para el debate, discusión y dialogo nacional e internacional al servicio de la comunidad en general.

martes, 30 de julio de 2013

LOCALES 
                                                            INVITACION




INVITACION POR LAS CELEBRACIONES DEL "PRIMER CENTENARIO DE LA CREACION Y FUNDACION DEL DISTRITO DE COTARUSI"
SE INVITA A TODOS LOS HERMANOS COTARUSINOS, ASI COMO, A LOS DOCENTES, Y EX ALUMNOS DE LA ESCUELA NACIONAL DE MENORES N°54309 Y DEL COLEGIO NACIONAL MIXTO DE COTARUSI-HOY JOSE MARIA ARGUEDAS- RESIDENTES EN LA CAPITAL(LIMA), EXTERIOR Y DE TODO EL PAIS, PARA COORDINAR, ORGANIZAR Y ELABORAR LAS COMISIONES DE TRABAJO QUE SE VAN A LLEVARSE EN LA CAPITAL Y EN EL DISTRTRITO DE COTARUSI, CON LA FINALIDAD Y OBJETIVO DE LLEVAR ACTIVIDADES Y PROGRAMAS DE CARACTER CULTURAL Y SOCIAL , POR LAS PROXIMAS CELEBRACIONES QUE SE VIENEN( 1° DE JULIO DE 2014) A CUMPLIRSE, POR EL  PRIMER CENTENARIO DE LA CREACION Y FUNDACION HISTÓRICA DEL DISTRITO.
PARA TALES EFECTOS SE ESTARA (ESCUCHAR RADIO ORIENTE EL PROGRAMA"COTARUSI-AYMARAES MI TIERRA LINDA" LOS DIAS MARTES, CONDUCIDO POR EL SR. SANTIAGO SEGOVIA CH. DE 9:00 A 10.00 PM.)COORDINANDO Y LLEVANDO LAS REUNIONES TODOS LOS DIAS JUEVES EN EL LOCAL DEL CENTRO UNIÓN COTARUSI(CUC),
CITO AV. GUARDIA CIVIL SUR MZ.C LT.16 DISTRITO SANTIAGO DE SURCO-LIMA.
ESPERAMOS TU CORDIAL Y OPORTUNA PARTICIPACIÓN.
                                                                           Atte. KIRIKO

sábado, 27 de julio de 2013


INTERNACIONAL
Kiriko
Una entrevista interesante para no olvidarse...al investigador argentino Claudio Katz

Estados Unidos: del Imperio al "Sheriff Global".
Como los países altamente desarrollados como EE.UU, UE, y otros países están preocupados e interesados solo para aprovechar al máximo los inmensos recursos naturales que poseen los países sub desarrollados de América Latina. Al respecto veamos el análisis- desde la versión de izquierda- agudo, fino y puntual que hace el reconocido economista argentino Claudio Kazt. Gracias a  Rebelión Org.
Entrevista al economista e investigador argentino Claudio Katz
“América Latina continúa siendo prioritaria para EE.UU., en el plano militar y como abastecedora de materias primas”
El profesor y economista Claudio Katz (Argentina, 1954) se destaca por una brillante capacidad de síntesis. “Puede que me venga de la época, hace ya muchos años, en la que colaboraba en prensa económica”, ironiza. En unos cuantos brochazos se muestra capaz de componer un acertado fresco que nos aproxime a la realidad política y económica de América Latina. Además de docente en la Universidad de Buenos Aires, Claudio Katz es autor de numerosos trabajos de investigación sobre el capitalismo contemporáneo, la crisis sistémica global y el impacto del neoliberalismo en América Latina. Ha publicado “El porvenir del socialismo” (2004), “Las disyuntivas de la izquierda en América Latina” (2008), “El rediseño de América Latina. ALCA, MERCOSUR y ALBA” (2006) y la más reciente, “La economía marxista hoy. Seis debates teóricos” (2009). Katz forma parte además del colectivo de Economistas de Izquierda (EDI) argentino.
¿Cómo afecta, a grandes rasgos, la presente crisis global a Latinoamérica?
Realmente no es América Latina un epicentro de la crisis sistémica global. Es una de las pocas regiones golpeada sólo de manera relativa. Pienso que esto responde, en términos muy generales, a una valorización de las materias primas, productos combustibles y minerales que América Latina exporta. Y a que la crisis financiera ya nos golpeó hace una década. Estos dos factores han otorgado a América Latina un margen, aunque inestable y frágil, para recuperar ingresos fiscales provenientes de la exportación y poner en marcha políticas asistencialistas. Pero se trata de un alivio coyuntural, que dependerá de cómo continúe la crisis global.
Actualmente Venezuela es uno de los grandes ejes donde se dirime la correlación de fuerzas en el continente. ¿Cómo observas la coyuntura tras la muerte de Chávez y la victoria electoral de Maduro?
Hay una cosa muy evidente. La derecha va a intentar acceder al gobierno, sea por la vía electoral, sea mediante provocaciones. Ten en cuenta que se trata de una derecha golpista que ensaya diferentes vías. De hecho, en los últimos años tenemos antecedentes de golpismo institucional en Honduras y Paraguay. En Venezuela hemos de ver cuál es la respuesta del gobierno y del movimiento popular. Se ofrecen dos perspectivas: radicalizar el proceso y encauzarse por una vía de transición al socialismo; o que el proceso se congele e involucione. Esperemos que se imponga la primera opción.
Desde el año 1959 se mantiene, con todos sus cambios, el referente cubano. ¿Qué opinas de la política de “lineamientos” y el nuevo periodo de reformas económicas?
Las reformas son una necesidad entendida por el pueblo cubano. Se discuten, hablando muy en general, tres vías, que hemos de ver en qué grado prevalecen o se combinan entre ellas: Mayor peso del cooperativismo; más peso de la intervención estatal en la economía; y mayor espacio para la pequeña empresa privada. Es un proceso que, por supuesto, entraña riesgos y posibilidades de incremento de la desigualdad, pero Cuba no dispone de otro camino para solventar las conquistas sociales. Ahora bien, hay varios elementos decisivos. Todo dependerá de la participación popular, el que se dé una mayor democratización y la capacidad para encontrar formas de introducir “mercado” sin volver al capitalismo.
Otro foco decisivo en el equilibrio geopolítico latinoamericano es Colombia, país al que se compara con Israel a la hora de evaluar su rol en el continente. ¿Qué consideración te merece la presidencia de Santos y el proceso de paz?
Con Santos continúa en el país el estado de militarización y persecución del movimiento popular. En cuanto al proceso de diálogo, si la conclusión es la paz me parece positivo; pero otra cosa es que las conversaciones se conviertan, como sucedió en la década de los 80, en la cobertura de una nueva agresión. Entonces, después de la legalización de la Unión Patriótica, procedieron a su exterminio. Otra cuestión es que la paz ha de llegar de la mano de la reforma agraria, tal como plantea la insurgencia. Lo realmente difícil es lograr la paz, la reforma agraria y derrotar, al mismo tiempo, las intenciones belicistas. Piensa que en Colombia hay instaladas seis bases militares norteamericanas y el país ha firmado un acuerdo con la OTAN. En resumen, hay grandes expectativas en América Latina y en la sociedad colombiana de que se alcance la paz; las poblaciones lo desean; no así los grupos paramilitares, la derecha y el partido republicano estadounidense.
¿Consideras que la bota militar norteamericana se ha levantado un tanto en América Latina para focalizarse en otros escenarios?
No es cierto que a Estados Unidos ya no le interese nuestro continente, aunque se diga que están priorizando el mundo árabe o las negociaciones con China. América Latina continúa siendo un territorio estratégico para Estados Unidos en el plano militar y como abastecedora de recursos naturales. Actualmente están adaptando su estrategia militar global con menores inversiones de tropa (modelo Irak) y mayor dosis de tecnología y operaciones de inteligencia (por ejemplo, con los asesinatos selectivos de enemigos que Obama señala; los ataques con aviones no tripulados o “drones”; o con el espionaje). En definitiva, Estados Unidos es el “sheriff” global del capitalismo y está ajustando su papel. Respecto a América Latina, mantiene un juego diplomático de tolerancia y otro subterráneo de militarización, como se expresó hace dos años en el golpe de Honduras, la continuidad del bloqueo y provocaciones a Cuba y el sostén de las bases militares en Colombia. Siempre con los argumentos de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico.
Influencia norteamericana que determina la configuración de los bloques en conflicto
En efecto. Existe un primer bloque política y económicamente neoliberal, que se concreta, por ejemplo, en los Tratados de Libre Comercio (TLC) y con gobiernos derechistas. Es el eje del Pacífico, donde Estados Unidos tiene asociados a México, Colombia, Chile, Perú y varios países de Centroamérica. Insisto, se trata de un eje de continuidad del neoliberalismo ortodoxo, la apertura comercial, las desregulaciones y las privatizaciones, todo ello con efectos devastadores sobre la población. Entre los países citados y Estados Unidos se produce una relación de dependencia política y militar. Pero también de asociación económica entre las clases privilegiadas de estos países y el “amigo” norteamericano.
Distingues un segundo bloque
Es el caracterizado por un regionalismo capitalista más autónomo de Estados Unidos. Básicamente se trata del MERCOSUR, de países como Brasil y Argentina. Implementan políticas exteriores más soberanas que los países del primer bloque; promueven ciertas concesiones sociales; se da una mayor contemporización con los movimientos populares, así como intentos de impulsar una economía más regionalizada. Lo definiría como un proyecto burgués local, de las clases dominantes sudamericanas, que se muestra muy inconsistente porque depende en gran medida de las exportaciones de productos básicos. Y porque depende asimismo de las indecisiones de Brasil, que tiene una línea tendida hacia la economía latinoamericana y otra más fuerte subordinada a la economía mundial. Todo el proyecto es extremadamente vulnerable.
Y finalmente, el bloque del ALBA
Es éste un proyecto con elementos antiimperialistas, que pretende la redistribución del ingreso, las reformas radicales y, potencialmente, una transición al socialismo. Es el perfil más interesante desde una perspectiva socialista, con países como Venezuela, Bolivia, Cuba y Ecuador.
Por otra parte, ¿Cómo valoras las recientes protestas populares que han tenido lugar en Brasil?
Considero que ha sido una grata sorpresa la irrupción popular en Brasil. Hacía muchas décadas que no veíamos este tipo de movilizaciones de sectores de las clases medias y trabajadoras. Lo que se demuestra con ello es la insatisfacción que existe con las escasísimas reformas sociales que han introducido Lula y Dilma Rousseff. Pero me gustaría insistir en un punto. Es un movimiento al que se ha sumado finalmente la clase obrera con huelgas muy importantes. En mi opinión, el proceso es algo ilustrativo de la maduración política de los jóvenes brasileños. El hecho de que demanden escuelas y hospitales en lugar de campos de fútbol es síntoma, como te decía, de maduración ideológica.
En otros países, como Bolivia y Ecuador, las protestas populares llevan a conflicto con gobiernos de izquierda
Y esto es algo que expresa una contradicción real y objetiva entre, por un lado, la defensa legítima de los recursos naturales frente al extractivismo por parte de los movimientos sociales; y, por otra parte, la necesidad que tienen los gobiernos de países muy pobres de obtener recursos básicos para su desarrollo. Opino que la solución está en compatibilizar las explotaciones de minerales y combustibles, pero respetando en la mayor medida el medio ambiente; y escuchar las demandas de todos los agentes que participen en estos procesos (sobre todo, las de los movimientos sociales). En otras palabras, me parece tan errado tachar a Evo Morales de “neoliberal” como tildar a los movimientos sociales de “agentes de la CIA”. Son éstas miradas ciegas del problema. Apostaría por un punto intermedio, por el diálogo. Por un lado, por el respeto a la voluntad popular; pero también por la necesidad de estos países de financiarse con recursos naturales.
Este año se cumple el 40 aniversario de la muerte de Allende. ¿Cómo observas, en grueso trazo, la situación de la izquierda chilena?
La muerte de Allende y la liquidación del gobierno de la Unidad Popular representaron una derrota histórica para la izquierda de la que ha costado recuperarse; pero me gustaría destacar la batalla de los universitarios contra la privatización de la educación, en un país donde la educación es mercancía pura. Esta continuidad de las movilizaciones estudiantiles pone a tono a Chile con el resto de América Latina. Diría, además, que los estudiantes no sólo cuestionan a Piñera; también contestan la política de Bachelet, que mantuvo sin cambios el régimen neoliberal de privatizaciones.
El rol de Estados Unidos, el conflicto entre bloques alineados política y económicamente, las dinámicas internas de los estados…Pero ha irrumpido en los últimos años con fuerza un nuevo actor, los medios de comunicación
En la última década los medios de comunicación han sustituido a los partidos de derecha en América Latina. Son los que fijan la agenda y las líneas inmediatas de acción de las clases dominantes. Más aún, son los enemigos declarados de cualquier proceso de democratización que los incluya a ellos. Ahora bien, últimamente está ocurriendo algo muy interesante: el cuestionamiento de la hegemonía mediática y el comienzo de la democratización de la información con leyes que limitan la dictadura de los medios. Pero no resulta sencillo. En este punto, hay una gran batalla cultural para demostrar cómo los medios deforman la realidad y construyen un mundo virtual para reproducir el capitalismo. Me parece que lo más positivo es que por primera vez se está dando una contestación masiva a esa tiranía. Por ejemplo, en Ecuador y Venezuela, con leyes antimonopolio o que limitan la propiedad de los medios en manos de un grupo empresarial.
Por último, ¿a qué grandes retos se enfrenta América Latina en el corto y el medio plazo?
El primer desafío es de carácter geopolítico. Cómo impedir que se depreden otra vez nuestros recursos naturales, después de 500 años de ingreso en el sistema económico global. El segundo gran reto es cómo continuar nuestras experiencias de lucha social, que han convertido a la región en referencia para los movimientos sociales de todo el mundo. Porque no sólo hemos luchado, sino que también hemos conseguido victorias traducidas en logros sociales y políticos. Ahora el reto es profundizar en ese camino y enlazarlo a la tradición socialista.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

sábado, 13 de julio de 2013

INTERNACIONAL

Kiriko
Ignacio Ramonet con su tónica de Sistema /Mundo, avizorando el futuro y el desarrollo de las luchas sociales frente al [neo]liberalismo y otras situaciones que remesen  la sociedad post moderna.

El sistema mundo /por Fernando Solanas*


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Nacido en España, Ignacio Ramonet creció en Tanger-Marruecos, donde sus padres republicanos debieron exiliarse. Cursó estudios de Ingeniería en la Universidad de Burdeos y de Sociología en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de París, donde obtuvo ademásel título de Doctor en Semiología e Historia de la Cultura. En Francia fue periodista y crítico de cine en Cahiers du Cinéma y en Liberation; desde 1990 hasta el 2008 dirige el periódico mensual Le Monde Diplomatique y la revista bimensual Maniére de Voir. Al mismo tiempo, ejerce la docencia universitaria en el campo de la Teoría de la Comunicación en la Universidad Denis-Diderot (París VII) y más tarde se especializa en Geopolítica y Estrategia Internacional, siendo consultor de Naciones Unidas, catedrático en la Universidad Sorbonne de París y profesor invitado de las Universidades Carlos III en Madrid, Buenos Aires, Valencia, San Petesburgo, Puerto Rico y Santo Domingo, entre otras. Ha recibido el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad de Santiago de Compostela en España, la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) y la Universidad de La Habana. Es co-fundador del movimiento ATTAC que promueve la defensa de la Tasa Tobin para los capitales financieros internacionales y del Media Watch Global-Observatorio Internacional de los Medios de Comunicación, que actualmente preside. Fue uno de los promotores del Foro Social Mundial de Porto Alegre y entre sus libros más recientes pueden mencionarse Marcos, la dignidad rebelde (2001); Qué es la globalización (2004) en colaboración con varios autores; Fidel Castro: biografía a dos voces (2006) y La catástrofe perfecta (2009), junto a numerosos artículos. Uno de los temas que aborda es el actual “sistema-mundo” cuyo rasgo esencial lo constituye la reiteración de diversos sismos o acontecimientos imprevistos que irrumpen con fuerza -sismos climáticos, sismos financieros, sismos energéticos y alimentarios, sismos tecnológicos, sismos sociales y geopolíticos que alimentan insurrecciones como las de los múltiples indignados- provocando profundas crisis en las dirigencias políticas y las democracias representativas, como parte de la crisis económica y financiera de alcance mundial.
- Cuéntanos acerca de tu concepto de sistema mundo.
- Pienso que estamos entrando en un nuevo sistema mundo. O sea, que un ciclo geopolítico se termina y empieza uno nuevo, con una serie de parámetros que están cambiando y en los que aparecen primero los problemas del nuevo sistema mundo. Surgen de repente y por eso digo que actualmente el nuevo sistema funciona a golpe de sismos: de pronto tomamos conciencia de lo que está pasando; pero se debe a la brutalidad de un acontecimiento. Un ejemplo ya relativamente antiguo es el 11 de septiembre del 2001, los atentados. De pronto tomamos conciencia de que en el mundo árabe, musulmán, los problemas alcanzan tal dimensión que nos estallan a la cara. Del cambio climático, principal problema que pone en cuestión la existencia de la humanidad, tomamos conciencia cuando se produce la inundación de Nueva Orleans: de repente una ciudad gigantesca en el país más desarrollado del mundo se ve devastada. La cuestión nuclear: tomamos conciencia del peligro nuclear cuando se produce el tsunami sobre Fukushima e inesperadamente nos damos cuenta de que lo nuclear nunca es local, siempre es global. En el plano geopolítico se presenta lo que ha ocurrido en los países árabes: estos países que no se movían, eran dictaduras controladas por Occidente durante cincuenta o más años; no estamos hablando de tres, cuatro o quince años, sino de medio siglo de control y en forma súbita estallan. Un último sismo: ¿tendremos Unión Europea dentro de algunas semanas o habrá estallado la Unión Europea? ¿Tendremos el euro aún como moneda única de 17 países de Europa o habrá desaparecido el euro en un cataclismo de dimensiones apocalípticas? Estamos por consiguiente ante un sistema en el que, por una parte, los dirigentes políticos dan la sensación de que no ven venir las cosas; la capacidad de previsión que se supone debieran tener los dirigentes políticos, no está apareciendo. Por otra, tenemos la impresión de que la dirigencia política no está a la altura de la dimensión de los problemas por varias razones.
“Estamos en un nuevo sistema mundo y nuestra misión de intelectuales es tratar de describirlo”
En primer lugar, hoy los problemas son globales: estamos en la globalización; nosotros criticamos y combatimos este tipo de globalización, pero observamos que la globalización se aplica al planeta y cuando eres un dirigente político tu fuerza únicamente se ejerce en un territorio muy pequeño. En segundo término, vemos que los políticos, global y colectivamente, están en desventaja frente a los mercados, porque el tiempo de los mercados y el tiempo de los políticos no tienen nada que ver. Los mercados van a la velocidad de la luz, reaccionan instantáneamente ante cualquier acontecimiento, mientras los políticos van a la velocidad del caracol y antes de reaccionar tienen que debatir, lo que es normal porque el tiempo político no es el mismo. Y entre los dos está el tiempo mediático, que juega el papel de querer solucionarlo todo inmediatamente. Estos elementos, que no puedo desarrollar ampliamente, dan una idea de que estamos en un nuevo sistema mundo y obviamente nuestra misión de intelectuales es tratar de describirlo para que sepamos frente a que dispositivo político, social, cultural y económico estamos enfrentados
 - En el mundo mediático comunicacional la imagen ha tomado una preponderancia grande ¿Cómo ves este sistema mundo referido a lo comunicacional y esta confrontación de civilizaciones a través de las imágenes y las comunicaciones?
-Exacto, lo que digo es que en este sistema mundo Internet no es sólo una tecnología; es un actor del cambio actual. En casi todos los asuntos que he citado Internet juega un papel importante, si quieres en los sismos geopolíticos del mundo árabe; juega un papel en la aceleración de los mercados…
 -Hasta en los indignados…
- Hasta en los indignados evidentemente. En el mercado juega un papel: las órdenes de compra y venta que circulan por las autopistas de la comunicación. Si hablamos del terrorismo internacional, evidentemente las campañas de hoy día funcionan en ese aspecto. Tienes razón, las imágenes funcionan, pero yo diría más: que hoy añadiríamos un adjetivo a las imágenes, imágenes digitales. Esto significa que las imágenes son reducibles a una ecuación matemática constituida únicamente de ceros y de unos.
 “Internet está cambiando el panorama, es un fenómeno sociológico total como la imprenta”
La imagen no es una imagen analógica; es esencialmente una ecuación y esa ecuación la puedes enviar por tu teléfono, por tu ordenador, la puedes enviar de mil maneras y hasta la puedes proyectar en una sala de cine, siempre como una ecuación; lo que le permite ir también a la velocidad prácticamente de la luz. Eso hace que hoy de hecho, texto, imagen y sonido funcionen de la misma manera; son todas ecuaciones matemáticas de ceros y unos en un sistema binario, ya no tienen realidad en sí mismos; ya no necesitas un aparataje tecnológico para cada uno de ellos: antes necesitábamos un aparato para el sonido, un aparato para la imagen, un aparato para la escritura; eso hoy día se mezcla en Internet y le da una capacidad de intervención, una facilidad de intervención que no hemos conocido hasta ahora. Internet está cambiando el panorama, es un fenómeno sociológico total como la imprenta fue un fenómeno sociológico total, ya que cambió la comunicación, cambió la cultura, cambió el saber, cambió las elites, cambió de era -el Renacimiento no se explica sin la imprenta- cambió la historia de la religión: el protestantismo surgió porque se podía leer la Biblia. Internet tiene una capacidad de impacto superior al de la imprenta y por otra parte recordemos que estamos a 20 años de la invención de Internet; estamos en la primerísima infancia de Internet; Internet aún está por llegar y ya ha cambiado todo.
 “América Latina es donde han surgido ideas en muchos ámbitos”
 - Tú vives en el centro cultural de Europa y además tienes una relación privilegiada con América Latina y los proceso emancipatorios de este continente. ¿Cuáles son los grandes debates hoy? Por un lado un continente europeo que, como acabas de decir, no sabe qué va a pasar mañana, una izquierda europea que no sabemos dónde está colocada o qué significa hoy.
- Pienso que América Latina en su conjunto hoy es una referencia fundamental para la izquierda internacional; porque en términos cuantitativos es en América Latina donde se llevan a cabo el mayor número de experiencias progresistas en el mundo, innovadoras, diferentes entre si, diferentes de las que se hicieron en otros momentos en Europa y eso ya nos obliga a mirar en esta dirección.
 -¿Cómo se manifiesta esto?
- Se manifiesta porque en América Latina es donde han surgido ideas en muchos ámbitos, en articular en el ámbito democrático; ideas como el presupuesto participativo, ideas como la democracia participativa, ideas como el referéndum revocatorio, entre otras que han aparecido aquí; que evidentemente no han sido concebidas en Europa y aquí se llevan acabo.
 -Y un rol muy activo de los movimientos sociales…
-Digamos que las izquierdas en América Latina son la obra de los movimiento sociales, no la obra de los partidos. Ha habido también aquí fracasos de los partidos, de los partidos tradicionales o del centro; de los partidos tradicionales para hacer una alusión a tu país, porque en tu país todo es peronismo; pero son los movimientos sociales, los movimientos sociales los más dinámicos
 -Ambientalistas, de derechos humanos…
- De derechos humanos, de personas que viven en barrios desfavorecidos, de defensa de agricultores, defensa del agua, defensa del bien común, defensa de la ecología; todo eso ha surgido en América Latina, como el Foro Social Mundial. Nosotros participamos en su creación y tú estuviste con nosotros. El Foro Social Mundial es la asociación de los movimientos internacionales y eso ha marcado mucho a esta izquierda. Diría que en este momento América Latina vive una coyuntura particularmente favorable y es muy feliz que lo viva cuando se está celebrando el 200 aniversario de la independencia, porque seguramente es una segunda independencia. Creo que en la historia de América Latina colectivamente, nunca se vivió un momento de prosperidad tan importante como el que se está viviendo en este momento. Si tú calculas, en la última década en América Latina, han salido de la pobreza unos 80 millones de habitantes -de ellos 40 millones en Brasil- y eso no se había producido jamás en la historia latinoamericana. Está viviendo el momento más democrático de su historia desde el punto de vista político, se acabaron las dictaduras de todo tipo, las elecciones se realizan, existen partidos de oposición. Hay excepciones: Honduras; pero es la excepción que confirma la regla. A su vez, estamos viviendo un momento en el que América Latina está en paz, globalmente; excepto el conflicto colombiano -hablo de conflicto político- no hay conflictos políticos violentos, con armas. Está el problema del narcotráfico, está el problema de la delincuencia que alcanza aquí niveles estratosféricos. La cuarta reflexión sobre América Latina hoy, que me parece muy importante y quizás es lo que la caracteriza más profundamente -con el tiempo lo veremos- es que ha tenido tres ciclos en función de aquellas personalidades que pilotearon su historia: los conquistadores -nos guste o no nos guste-, los libertadores y hoy son los integradores. Es la misma generación de los libertadores volviendo a liberar integrando. Todo lo que se ha hecho en América Latina -UNASUR, Petrocaribe, ALBA, MERCOSUR, la CELAC- se orienta en la dirección de  una integración con líderes extremadamente movilizados sobre esa idea: Chávez indiscutiblemente; Correa; Morales; los dirigentes cubanos, Fidel y Raúl; Cristina; Lula; y hoy se incorpora México; se incorpora Chile y hasta los países dirigidos por equipos conservadores; pero hay una conciencia de que es el momento de los integradores y al que se salga de ese grupo la historia lo condenará, al igual que condenó a aquéllos que no estuvieron con los libertadores hace dos siglos.
 -¿Cómo ves las nuevas formas del colonialismo en América Latina? Porque se han profundizado los procesos colonizadores, el neoliberalismo y el Consenso de Washington, que significaron la pérdida de nuestros recursos estratégicos en casi todos los países latinoamericanos.
-Hoy en América Latina debe prestarse atención a varias cuestiones que me parecen capitales. En mi opinión, la principal es que el crecimiento latinoamericano -que es la clave de todo lo que estamos diciendo, de la prosperidad, de la salida de la pobreza de millones y millones de personas reside esencialmente en el comercio con China. Esa potencia naciente está comprando masivamente productos alimentarios a Argentina y a Brasil y minerales -productos del sector primario esencialmente- a Chile y a Perú. Si tomamos a estos cuatro países nada más, todos han experimentado un crecimiento espectacular. Argentina, tú lo sabes mejor que yo, ha crecido en los últimos diez años más que España en los últimos veintiún años, en base a la exportación de soja a China. ¿Por qué digo que hay que tener cuidado y es preciso comenzar a crear un mercado interno como lo están haciendo los brasileños y de allí la imperativa necesidad de acelerar la integración para crear un mercado con una masa crítica importante? Porque hoy día en el mundo la economía globalizada depende una de otra y la latinoamericana ahora depende de China como en otro tiempo dependió de Estados Unidos.
 “China no es un país cuya estabilidad esté garantizada para siempre jamás”
Dos aspectos a considerar: China no es un país cuya estabilidad esté garantizada para siempre jamás; mucho menos que Estados Unidos, en tanto es un sistema en el cual coinciden dos fuerzas que son intrínsecamente, estructuralmente contradictorias: el capitalismo más salvaje y el comunismo más autoritario. Esas dos fuerzas no pueden convivir mucho tiempo juntas; llegará un momento en que la tensión entre ambas producirá una ruptura y nadie puede decir cuándo: veinte, cincuenta años; pero también puede ser como los sismos, dentro de unas semanas. Por otra parte, nadie puede decir que China se mantendrá como está, que no se irá el Tíbet, que no se irá 12 la parte oeste, que no se irá tal región de Cantón: vimos cómo desapareció la Unión Soviética y se dividió en 17 Estados. Tenemos una experiencia de haber visto imperios o naciones que se han desecho ante nuestros ojos; Yugoslavia se deshizo en seis o siete Estados.
 -¿Dónde termina la crisis?
-No terminó. La dependencia de China comporta un peligro: no es estable para siempre. En segundo lugar, China funciona como fábrica del mundo e importa porque vende; pero ¿a quién le vende? Le vende esencialmente a los dos grandes polos de consumo del mundo que son Estados Unidos y la Unión Europea: si los dos entran en recesión como en este momento -por razones que no vamos a analizar aquí- el empobrecimiento de las políticas de austeridad para luchar contra la deuda, hace que los europeos se empobrezcan, que no puedan consumir. Entonces China ya no va a producir tanto; por consiguiente no va a importar tanto; por consiguiente Brasil ya está viendo como su crecimiento disminuye con respecto al año pasado, porque China está creciendo menos. Retén una cifra, Pino: China necesita crecer a más del 8% para absorber la mano de obra que viene a su mercado cada año; si crece a menos de ese ritmo, se le crea un tapón de desocupados que acelera la inestabilidad que mencioné antes. De allí la necesidad de integración de América Latina. Creo que dirigentes como Chávez, como Dilma en este momento, lo han percibido perfectamente.
 “Las generaciones jóvenes se están sintiendo abandonadas, sienten que se están quedando sin futuro”
Al respecto, quisiera añadir algo al sentido de tu pregunta precedente acerca de las nuevas dependencias. Hoy los países están siendo monoproductores: no es tan exacto, pero si caricaturamos un poco, Argentina se ha vuelto un país productor de soja; Brasil también; Chile es un país productor de minerales como siempre lo fue de cobre; Perú se ha convertido en un país productor de minerales. ¿Quién explota esos minerales?: las grandes corporaciones transnacionales. No ha habido aún una reflexión colectiva -sí la hay en Venezuela y en otros países como Ecuador- acerca de que no podemos desarrollarnos si dejamos el arma del desarrollo, el instrumento del desarrollo, a expensas de las grandes corporaciones privadas, que el día menos pensado jugará a favor de sus intereses y no a favor de los intereses de nuestros países.
- Cambiando un poco de tema, volviendo a los movimientos sociales: ¿cómo los movimientos sociales son hoy un actor protagónico de estos cambios? ¿Cómo se construye el poder político? Porque hay ciertas resistencias en las militancias sociales que, por haber sido tantas veces traicionadas por los partidos políticos, invierten sus energías en el campo de lo social y tienen una suerte de aversión y desconfianza para constituirse en fuerza política. Pero, desde dónde se construye el poder político? porque los cambios en el momento democrático de América Latina inevitablemente son institucionales y por vía democrática.
-Tienes razón. Si vemos un poco el panorama de estos últimos meses, observamos que como consecuencia de lo que hemos explicado de los cambios de este nuevo sistema mundo, en particular las generaciones jóvenes se están sintiendo abandonadas, sienten que se están quedando sin futuro; son generaciones sin futuro; generaciones que han sentido que lo que llamamos el ascenso social no funciona y que van a vivir peor que sus padres o sus abuelos, habiendo cursado más estudios que sus padres o sus abuelos; que el ascenso social se transformó en descenso y de allí surgen los indignados. De allí surgen en el mundo árabe los primeros que se sublevan; los indignados israelíes, que constituyen las manifestaciones más importantes que ha habido contra un gobierno en la sociedad civil; los indignados chilenos por otras razones; los colombianos; los dominicanos; los estadounidenses.
-Nosotros tuvimos el “que se vayan todos” en el 2001-2002.
-“Que se vayan todos, ese es el modelo”. Es el modelo en Estados Unidos, en Londres lo vimos también. He seguido de cerca el de los indignados españoles, que es un movimiento extremadamente interesante pero con la idea que tú subrayas: que a fuerza de ver el comportamiento tan criticable de los políticos de cualquier tendencia, de ver la falta de seriedad y de coherencia, la capacidad de decir lo contrario de lo que han prometido en campaña, ha creado una especie de rechazo general hacia la política. Los indignados no quieren tener líderes, no quieren tener programas, no quieren meterse en política, ya que les da como náuseas.
 “La experiencia les está enseñando a politizarse y ya hay un camino recorrido muy interesante”
El problema es que tú no puedes cambiar las cosas si no haces política, porque nuestros sistemas están hechos de esa manera. Obviamente, nadie hoy día, después de haber conocido lo que hemos conocido a lo largo del siglo XX, pude hacer una aventura de conquista por la violencia del poder; menos aún en países que están saliendo de esa experiencia como en América Latina o que las han enterrado definitivamente como en Europa. Entonces, a los amigos indignados les digo que iremos para el lado de América Latina; América Latina nos ha mostrado una crisis política, una crisis de la deuda externa, ha provocado un rechazo de los partidos tradicionales; pero los movimientos sociales han sabido organizarse, constituir una masa crítica y llevar al poder programas que han cambiado las cosas. Ocurrió en Venezuela, ocurrió en Ecuador, ocurrió en Bolivia, hasta en Brasil, en Argentina.
Por lo tanto, la idea es ésta: los movimientos son más bien demasiado recientes, toda una generación se está politizando; diría que cuando los de esta generación empezaron a protestar, protestaron de manera poética, de manera angelical. Ellos y ellas pensaban en definitiva que, con un poco de buena voluntad, podían cambiarse las cosas; no han pensado en los intereses creados, en el aferrarse al poder que puede existir; en lo que representa el poder político con respecto al poder económico. En realidad, tampoco querían que cambiaran mucho las cosas; porque la mayoría de estos jóvenes lo que estaban reclamando era volver al mundo que habían conocido hace dos o tres años; no están reclamando un paraíso terrenal en el futuro. Sencillamente quieren recobrar lo que acaban de perder. Pero la experiencia les está enseñando a politizarse y ya hay un camino recorrido muy interesante: cuando hablas con ellos ahora -seis o siete meses después de la revuelta de los indignados- tienen más conciencia de las resistencias, de la necesidad de organizarse; más conciencia de la necesidad de encontrar una expresión política. Por consiguiente, como pienso que la crisis en Europa socialmente va a seguir siendo muy dura, no desespero sino al contrario, al ver que estas nuevas generaciones van a saber manifestarse políticamente para poder cambiar las cosas.
- Entre los debates que tenemos pendientes por acá en el Sur, está el de lo público y lo privado; empresas públicas y empresas privadas; televisiones públicas y televisiones privadas; desde las grandes empresas y servicios a los medios de comunicación. Hablemos algo sobre este tema.
- En mi opinión, es la batalla principal. En este momento, en América Latina la batalla principal en el ámbito mediático pasa por ahí. ¿Qué es lo que podría decir visto desde afuera? No soy un actor, soy un observador lejano, distanciado; pero con la distancia qué es lo que veo. Veo que aquí había un sistema monopólico de latifundios mediáticos poseídos por los grandes propietarios privados y que naturalmente los nuevos gobiernos progresistas se han dado cuenta de que esos grandes monopolios privados, esos grandes latifundistas privados, han asumido la función de oposición política contra los programas de los gobiernos progresistas y han lanzado una guerra a muerte. A Chávez le dieron un golpe de Estado los grupos mediáticos; a Correa lo están acorralando; en Argentina tienen una gran batalla de ese tipo; Lula la tuvo con el grupo Globo; la tiene Lugo en Paraguay; la tiene Morales. Lo que estamos viendo es que se está creando un cierto equilibrio, una operación de reequilibrio entre sector público y sector privado. Añado lo siguiente: en este momento de la batalla mediática, el sector público experimenta lo que podríamos llamar la “enfermedad infantil”, que es la del hacerse el portavoz del Gobierno: es lo que he reiterado mucho en mis conferencias en Venezuela, en Ecuador, en otras partes.
 “A nadie le interesa que el sector público de la comunicación sea la expresión de un partido de gobierno”
-Confundir lo público con el partido gobernante…
-Claro. Lo que digo es que es un momento en que a nadie le interesa que el sector público de la comunicación sea la expresión del gobierno o de un partido del gobierno; porque a la larga la democracia crea alternancias y entonces, cuando llegue la oposición, por ejemplo de un partido conservador, también dispondrá de los medios del Estado. El interés del país es que los medios públicos estén administrados por una legislación ad hoc específica, por un consejo del audiovisual específico y plural, como el poder judicial aislado de las presiones políticas y dirigido por profesionales patentados que hagan lo que les parece profesionalmente correcto. Mientras estemos hablando de propaganda, serán dos propagandas, unas contra otras. Añado, como dije antes, que lo entiendo porque estamos en plena batalla y si el sector público gubernamental cede, es una victoria muy preocupante en el combate desigual que tienen contra los conservadores. Pero es necesario aprovechar esta situación para ir creando las condiciones de una comunicación más civilizada, políticamente civilizada.
 -Lo terrible es cuando se tergiversa y se traiciona; porque lejos de democratizar el sistema audiovisual ha quedado apresado en las redes por el partido gobernante, con las mismas prácticas de censura o propagandistas de siempre.
-Claro, es cierto.
 - Dada la importancia que tiene el sistema audiovisual por su influencia en la cultura, en la información y en el debate político, debiera estar controlado por un organismo que represente a toda la sociedad. El camino es la lucha contra la monopolización, no la creación de un monopolio estatal al servicio del partido gobernante.
 -Estamos lejos pero estamos en el camino.
* Fernando Pino Solanas. Cineasta. Diputado Nacional por Proyecto Sur
Fuente:http://www.causasur.com.ar/el-sistema-mundo/

INTERNACIONAL

Kiriko
No olvidemos,  de que algún momento no muy lejano, las provincias cautivas de Arica y Tarapacá, tendrán que ser reincorporados soberanamente a nuestro territorio nacional. Los chilenos antes de la Guerra del Pacífico del año 1879 dijeron: "Por dos quintales de salitre" te aremos la guerra;en cambio hoy frente al eminente fallo de la Corte Internacional de Justicia de la Haya(CIJ) dicen: "Por un litro de agua." no te aremos la guerra. Entonces, cual es la retorica belicista y diplomática chilena?

 Ex diplomático chileno y analista internacional: "Un litro de agua que perdamos, es perder"

José Rodríguez Elizondo aseguró a La Tercera que "Chile está jugándose el todo o nada" en el litigio marítimo con Perú.

El experto descartó que Chile no acepte el fallo que entregará el tribunal de La Haya durante el primer semestre de 2013.

QUIEN ES JOSE RODRIGUEZ ELIZONDO

José Rodríguez Elizondo es escritor, periodista y ex diplomático. Se ha especializado en el tema de Chile y Perú, entre sus libros de análisis político están De Charaña a La Haya, Crisis y renovación de las izquierdas, Chile-Perú el siglo que vivimos en peligro y Las crisis vecinales del gobierno de Lagos. Es profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile y ha recibido varios premios por su trabajo.

José Rodríguez Elizondo.
           
por María Paz Nuñez - 30/11/2012 - 11:09

"Un litro de agua que perdamos, es perder", con esas palabras grafica el ex diplomático y escritor chileno José Rodríguez Elizondo, lo que se juega Chile en el litigio marítimo con Perú, que enfrentará su fase oral entre el 3 y el 14 de diciembre en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El experto en derecho internacional además agregó que espera que realmente este sea el último tema de fronteras pendiente con Perú.

"Chile está jugándose el todo o nada, si nosotros tenemos el status-quo, hace más de medio siglo que estamos teniendo jurisdicción sobre esa frontera marítima, por lo tanto, un litro de agua que perdamos es perder", dijo enfático Rodríguez Elizondo.

En tanto, y al ser consultado sobre las dudas de la población peruana de que Chile acate el fallo, el ex diplomático señala que eso está fuera de discusión.

"Chile va a cumplir el fallo pese a que no tiene nada que ganar desde el punto de vista físico. Ahora, uno puede decir que tiene algo que ganar desde el punto de vista del prestigio que va a demostrar al mundo, que somos muy respetuosos del derecho internacional, que las instituciones supranacionales de Naciones Unidas, etcétera, y también, y eso es lo que yo espero, vamos a tener una mejor relación con los peruanos, porque yo soy de los que cree que una buena relación chileno-peruanos es estratégicamente imprescindible para nuestros países, así que si este es efectivamente el último tema pendiente, en buena hora que lo superemos y que tengamos la fiesta en paz y en desarrollo", dijo el experto.

DEMANDA POR MAR DE BOLIVIA DEBE SER CONSULTADA CON PERU
En cuanto a la solicitud de Bolivia por una salida al mar, que eventualmente pueda ser llevada al tribunal de La Haya, José Rodríguez Elizondo señaló que el tema debe ser tratado en conjunto con Perú.

"Son temas que peruanos y chilenos nunca hemos sabido enfrentar, para mí la solución sea cual fuere de la mediterraneidad de Bolivia pasa por un previo acuerdo chileno y peruano, porque así se estableció el año 1929. Mi tesis dice que el acuerdo del 29 formó una alianza focalizada entre Chile y Perú con respecto a Bolvia, por lo tanto que si Chile y Perú no se ponen de acuerdo no hay política que solucione la mediterraneidad de Bolivia, eso hay que tenerlo muy claro". puntualizó Rodríguez Elizondo.

sábado, 29 de junio de 2013

NACIONAL/ POLITICA

Hay Ollantay papay...¿estas gobernando para los pobres o ricos?
Son 500 años de (re)colonización, explotación y exclusión social...y ya vamos a llegar al Bicentenario de esta "republiqueta" hasta ahora no estamos en la capacidad de fabricar una simple Aguja, por culpa de estos ineptos e incapaces gobiernos de turno.

“Hoy ya no se puede hacer invisibles a los pobres como hace 50 años”

En dos años en el poder, el presidente peruano ha sido criticado tanto por su fe en la economía de mercado como por la inversión en programas sociales. Son políticas para consolidar una clase media y dejar un legado de estabilidad


El presidente del Perú, Ollanta Humala. / PAOLO AGUILAR (EFE)
Difícilmente adivinaría uno solo con saludarle que Ollanta Humala es militar —por el porte ligeramente retraído con el que se presenta, más bien timidez según los que le conocen, la sonrisa que aflorará con facilidad a medida que avance la conversación, en ocasiones risa franca—; militar al menos de la manera en la que estos han solido practicar la política en casi cualquier parte del mundo, por desgracia América Latina no ha sido en esto una excepción. Pero difícilmente también concluye uno la conversación con el presidente del Perú sin la convicción de que, en el fondo, es un militar, por cómo describe sus objetivos, analiza sus posibilidades, ahora un paso, luego otro, mantiene la vigilancia de todos los flancos, conserva la mente fría y recurre una y otra vez en su discurso a las virtudes castrenses, disciplina, jerarquía, respeto, estrategia.
Dos años han pasado ya desde que el 5 de junio de 2011 derrotara en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del Perú a la hija de Fujimori, tras lo cual la Bolsa de Lima se desplomó, según él mismo me recuerda, y el dinero, siempre temeroso, buscó refugio tras juzgar que un militar de retórica izquierdista y agenda oculta se había alzado con la jefatura del Estado para alinear el país con el eje bolivariano del presidente Chávez, hoy fallecido, y poner quizá en riesgo la democracia.
Han pasado dos años, afloran las acusaciones de que Humala está abandonando sus promesas a los más desfavorecidos, digo, y ni en los hechos ni en los discursos se muestra el presidente del Perú como un extremista, pese a lo cual me da la sensación de que los recelos iniciales no se han disipado, le comento.
—No. Yo creo que los recelos persistirán.
“La construcción de un Estado moderno implica disciplina”
Esos recelos conforman el subtexto de las críticas de la derecha de su país que recibe el gobernante peruano, así como de no pocos medios de comunicación, mientras que la mayoría de observadores internacionales convienen sin embargo en unos hechos que desdicen con hartos datos el relato anterior. Lo cierto es que en estos dos años el Perú ha culminado bajo el mandato de Humala uno de los capítulos de más éxito en América Latina, con crecimientos superiores a la mayoría (este año se espera más de un 6%), inflación controlada (poco más del 2%) y un enorme esfuerzo en la reducción de las desigualdades, la consolidación de la estabilidad política e institucional, así como la lucha contra el atraso secular de un país devastado durante décadas por el desgobierno, la corrupción, la violencia iluminista de la ultraizquierda y, finalmente, la calamidad de un Alberto Fujimori convertido en caudillo y sus secuaces, que solo tras la caída de este comenzó a enderezarse con los presidentes Alejandro Toledo y Alan García.

La persistencia de los recelos

Pero tiene razón el presidente sobre la persistencia de los recelos, le comento la sorpresa que me produjo un vídeo de un evento esta misma semana en el que él pide confianza a un grupo de empresarios —“sé que muchos de ustedes no votaron por mí”—, al tiempo que les asegura que no va a tomar decisiones que generen incertidumbre, declaración que extraña, cuando menos, siendo así que la moderación ha presidido toda su acción de Gobierno durante ese periodo en el que ha alineado el Perú no con Venezuela, como algunos temieron, sino con Chile, Colombia y México en la Alianza del Pacífico, las economías que, junto a Brasil, con más claridad se han decantado por el libre mercado, la separación de poderes y las políticas de estabilidad en todo el continente.
— Me refería yo a que hoy la economía global está pasando por un mal momento. Y el Perú, dentro de América Latina, viene liderando el crecimiento económico y esto a través de un esfuerzo que nos ha costado a todos los peruanos y que nos ha llevado décadas remontar la mala situación económica que vivimos en la década de los ochenta y parte de los noventa. Nosotros queremos generar un clima de confianza. Y les hice recordar a los empresarios peruanos que mi elección como presidente de la República trajo a los sectores empresariales ciertas dudas, ciertos miedos, porque en la campaña ellos no me conocían y creían que el Perú se iba a alinear en el bloque de los países del ALBA, cosa que no hemos hecho ni vamos a hacer. Nosotros estamos trabajando por un modelo de economía abierta, de mercado, pero también con un concepto nuevo, de la mano van el crecimiento y la distribución de la riqueza. A veces planteamos programas sociales que a determinados sectores no les suena como que la cosa está yendo bien e inmediatamente salen a cuestionar que nos estamos yendo para el otro lado.

De la disciplina en la política

La conversación se desarrolla a lo largo de casi dos horas el jueves pasado en el salón dorado de la Casa de Gobierno en Lima, cuya construcción y recubrimiento con pan de oro, inspirado en el palacio de Versalles, le convierten en uno de los espacios más impresionantes de palacio. Humala, de 50 años, viste traje azul marino, camisa blanca y corbata azul eléctrico. Es mediodía y bien entrada la charla me permito señalarle al presidente, a propósito de sus alusiones a la importancia de la disciplina —“sin disciplina no hay Ejército”— dos paradojas en las que él se explayará y que ilustran de forma extraordinaria por qué Humala, aun siendo un militar, se ha convertido en una especie de socialdemócrata en los Andes, empeñado en asentar las instituciones, consciente siempre de la fragilidad de los avances sociales y de la necesidad de cimentarlos con amplios consensos, en la estela de Lula o de Mujica, a los que citará más adelante cuando hablemos de sus alineaciones políticas.
“Las instituciones se construyen con confianza y respeto a las reglas de juego”
La primera consiste en que la seguridad no constituye un asunto únicamente de orden público. Es este, naturalmente, un concepto muy extendido, con matices, entre las izquierdas políticas de todo el mundo (lo que las distingue de las derechas que, también con matices, suelen preferir soluciones más expeditivas), pero que no deja de sorprender en quien pasara más de 20 años en el Ejército, de donde se retiró en 2004 con el grado de teniente coronel, poco antes de dedicarse de forma abierta a la política.
—La inseguridad es un problema muy grave. Pero no podemos creer que la seguridad consiste en un problema que se resuelve con poner un sheriff. Este es un problema estructural y en buena hora que hay un presidente militar que lo entiende, porque si no fueras militar no lo hubieras entendido, y creerías solamente que se trata de elevar penas, como muchos querían. Pena de muerte. Creen que así se resuelve el problema, creen que es solamente un tema de más policías. Es un problema de valores, de falta de oportunidad de los jóvenes. Lo que pasa es que acá todo lo relacionamos con policía. Entonces, hay un problema de seguridad, que vaya el ministro del Interior. Por eso yo digo en el Consejo de Ministros: “Todos ustedes tienen que contribuir a la seguridad porque es injusto que, por un problema que debió haberlo resuelto un sector, hoy día el ministro del Interior tiene que ir al Congreso a explicar o a asumir el costo político”.
La otra paradoja, le señalo, consiste en que esa misma disciplina militar, aplicada a la política, es la que ha llevado a la izquierda al poder en el Perú por primera vez, si se descuentan las dos experiencias del APRA con Alan García en el Gobierno, que no parecen contar como izquierda en el relato de Humala.
— Claro. Ellos han llegado al Gobierno con nosotros. Primera vez en su historia que llegan al Gobierno, con nosotros; que son ministros, con nosotros. Porque la izquierda cometió errores estratégicos en el Perú. Era una izquierda que acá, decían, cuando llovía en Moscú salían con sus paraguas. Eso lo he escuchado yo, mis padres son de izquierdas. Muy encasillada, tenían la soberbia de creerse los únicos intelectuales del país y despreciaban al resto porque no eran marxistas, una izquierda acartonada. Mientras otras izquierdas en América Latina llegaron al poder, en el Perú a lo máximo que llegaron fue a la alcaldía de Lima. Por sus propios errores. Hay intelectuales destacados y rescatables entre ellos, pero esto es así.

Izquierda, derecha, nacionalismo

Esa experiencia en el poder ha durado poco, en sucesivas crisis de Gobierno los ministros más claramente izquierdistas han terminado fuera del Ejecutivo, lo que ha añadido confusión al ya de por sí fragmentado panorama político peruano y ha contribuido al relato de que Humala se está alejando de las posiciones que le llevaron al triunfo electoral.
“La izquierda del Perú era soberbia, se creían los únicos intelectuales”
— Los participantes en [la coalición electoral] Gana Perú que eran de izquierdas y que los colocamos ahí no aguantaron ni seis meses en el Gobierno, se salieron y ahora están con la derecha. Es una cosa de locos, se ríe el presidente. Hay una bancada que agrupa congresistas de derecha y congresistas de izquierda, o sea, la necesidad de tener una comisión, cosas menudas juntando a grupos de izquierdas y grupos de derechas en el Congreso.
— ¿Cómo define entonces usted el nacionalismo que vertebra su formación política, el Partido Nacionalista Peruano?
— Creo que uno de los problemas, uno de los errores estratégicos de la izquierda fue que abandonó la bandera de la lucha, de la justicia social, y esa es la que hemos retomado con el nacionalismo. Entonces, en el panorama latinoamericano ¿dónde se ubica el nacionalismo? En la izquierda latinoamericana, con Lula, con Mujica… Provenimos de un nacionalismo que se nutre de José Carlos Mariátegui, y el socialismo andino, del antiimperialismo de Haya de la Torre, que también lo tenemos en nuestras bases ideológicas, porque Haya de la Torre será aprista, pero es peruano…
— Hay un busto de Víctor Haya de la Torre en el salón de al lado.
“Hemos retomado la bandera de la justicia social que dejó la izquierda”
— Son las fuentes de inspiración que tiene el nacionalismo, que busca justamente integrar a la nación como nación. Todas las etnias, comunidades, culturas, de un país multicultural y diverso. No buscamos separar, sino buscamos unir, integrar. Tiene un sentido muy distinto al que tiene en España.

La tarea y los límites del gobernante

Ser Gobierno, efectivamente, resulta tarea harto complicada y dos años han bastado, seguramente menos aun, le sucede siempre a todo gobernante, para que el presidente haya descubierto los límites del poder; la inevitable frustración que produce comprobar que la maquinaria del Estado no alcanza para las ingentes necesidades del país, no llega con eficacia al conjunto del territorio, los problemas se acumulan sin resolver. Se imaginó, le pregunto al gobernante, que gobernar era esto, que ni toda la disciplina ni toda la voluntad ni todas las ideas logran cambiar la realidad al ritmo que uno desearía o al que uno se había comprometido.
— Uno siempre quiere que las cosas vayan más rápidas y lo que hemos encontrado es un ritmo del Estado muy lento a nuestro querer, a nuestros deseos. Tenía la disyuntiva de si respetamos los pasos para llevar el Estado a un proyecto determinado o los obviamos. Hemos visto cómo en el pasado por obviar pasos, no respetar procedimientos se llega a la corrupción. Entonces nosotros lo que hemos hecho es acelerar las cosas, pero respetando los procesos, de tal manera que cuando dejemos el Gobierno tengamos obras bien hechas, con sostenibilidad y que no vengan cuestionamientos posteriores a que hubo actos oscuros.
Citando todas las cifras de memoria, mostrando que está en todos los detalles, Humala enumera una lista, siquiera parcial, de los proyectos que le preocupan. Demuestra paciencia, pero la enumeración revela no solo la envergadura de la tarea, sino también la imperiosa necesidad del presidente de sacar adelante un programa que comprometió con los más desfavorecidos y por el que sabe que, al final, será juzgado; que tras colocar sus logros y sus fracasos en los platillos de la balanza, la historia o la memoria del Perú le salvará o le condenará. “[El programa para jóvenes con buen rendimiento económico y escasos recursos económicos] Beca 18, que ya tiene 14.000 becarios; había 300 becarios cuando llegamos al Gobierno y prácticamente el 95% eran becados dentro del país, no fuera del país; hoy día tenemos más de 14.000 becarios y la meta es superar los 40.000 en 2016”; programas de atención a la familia, la ley del seguro médico a todos los niños de las escuelas públicas para el correcto seguimiento de su estado de salud, “llegan el primer día a clase y los pesamos, los medimos, los ojos, la visión, porque muchos de estos chicos tienen necesidad de lentes”. El presidente añade más cifras, más datos, más programas, pasan cinco minutos, obras de mediano plazo y obras de corto plazo; el metro para la ciudad de Lima, el desarrollo de la petroquímica, transcurren otros 10 minutos, la construcción del gasoducto, el tren costero, el tren de cercanías para Lima, la longitudinal de la sierra “y una serie de obras así; hoy hemos entregado las transferencias de fondos para proyectos inmediatos, todos orientados a agua y desagüe por un valor aproximadamente de 800 millones de dólares (610 millones de euros). Estamos transfiriendo ya prácticamente 3.000 millones de soles (820 millones de euros) en este tipo de obras de corto plazo”. Finalmente se detiene, aunque no lo haría, si el formato de la conversación no se lo impusiese.
“Estados Unidos nos ve como uno de los países más estables”
— Pese a todo ello se oyen voces de aquellos que le votaron que ahora se sienten decepcionados; mientras que algunos de los que más desconfiaron comienzan a sentirse más a gusto. No sé si esto es bueno o malo, le digo.
— Nosotros somos un partido joven que ha tenido unos aliados y que en muchos casos esos aliados pueden sentirse un poco alejados porque tal vez ellos quisieran una cuota de poder más de la que se les dio. Ese es un tema. Otro puede ser el tema ideológico porque muchos aliados o mucha gente que apoyó tiene determinada ideología y entonces para ellos la relación que estamos construyendo con los empresarios pueda sonar contraria a su ideología. Pero es que cuando asumí la presidencia juré gobernar para los 30 millones de peruanos, no solamente para los que votaron por mí, sino también para los que no votaron por mí, para los partidos de oposición también. También puede haber el tema de la ansiedad, todo el mundo quiere que se le resuelva su problema en el día y en el día tienes que resolvérselo. El Estado no tiene tanta capacidad para resolver en el día los problemas del país.
— ¿Cómo se siente cuando en algunos de esos conflictos sociales, como los mineros, se producen muertos civiles a manos de las fuerzas del orden público?
— Mal. Me siento pésimo. Porque yo digo, podemos discutir, debatir acaloradamente, pero hay límites y cuando se traspasan esos límites y se llega a la pérdida de vidas ya no hay marcha atrás.

El descubrimiento de la clase media

Con ser grandes los desafíos de sacar de la pobreza a millones de personas, la izquierda en el poder en América Latina hace tiempo que descubrió también la importancia de la consolidación de las clases medias, un proceso que acelera el crecimiento económico, consolida las instituciones y fortalece la adhesión a la democracia, siempre necesitada de creyentes en el continente. También Humala ha venido a esta convicción, lo que seguramente espoleó a los críticos que le reprochan su viraje hacia la moderación.

De izquierda a derecha, los presidentes de Colombia, Chile y Perú, en Lima el pasado abril. / E. CASTRO (REUTERS)
— Creo que hemos logrado avanzar en la consolidación de una clase media, que fue disuelta en la década de los ochenta. Y esta clase media hoy día está cerca del 65% de la población peruana y eso es algo inédito en nuestra historia. Esta clase media también ayuda a dinamizar la economía porque demanda calidad en los servicios, no solamente demanda servicios, sino calidad en los mismos y esto obliga a las empresas a ser más competitivas y a invertir en capacitación, e invertir en capacitación involucra también intervenir o coadyuvar en políticas educativas que benefician a los jóvenes de las clases populares.
— ¿Ha recibido usted muchas presiones desde que comenzó a gobernar?
— Presiones tengo de todos, hasta de mi mayordomo, se ríe. Tengo acá un sindicato. El Gobierno saliente antes de salir me dejó un sindicato de presiones por todos los lados. Yo creo que el gobernar involucra paciencia, todos los días damos miles de batallas y no se van a acabar, cuando me vaya el que venga va a tener que ir dando miles de batallas. Presiones en la calle, en las fuerzas políticas por cuotas de poder, presiones en el mismo equipo o grupo de Gobierno. Las relaciones interpersonales son siempre delicadas y cuanto más arriba son más delicadas todavía. Y con todo eso uno tiene que vivir, es como una mochila que uno lleva. En los momentos más difíciles cuando me encuentro así me ayuda el tener el soporte de la familia, creo que eso también es importante.

Batallas de resultado incierto

Resulta conocida la aversión de Humala, el militar, por los enfrentamientos inútiles. Alguna vez declaró que le disgusta dar batallas de cuya victoria no esté convencido. No sé si se trata de una idea cuya aplicación en la política pueda conducir a la parálisis, especialmente en un país como el Perú, en el que los partidos políticos padecen de una fragmentación y una debilidad que los vuelve inoperantes; donde, con mucha probabilidad, los políticos, al emprender un proyecto, están menos seguros de poderlo culminar con éxito que en otros países de mayor trabazón institucional. Así que le pregunto al presidente si, basándose en esa aversión suya a los choques estériles en resultados, lamenta ya las batallas que ha renunciado a dar.
— Todavía no he cumplido dos años de Gobierno. Entonces yo todavía no diría que lamento no haber dado batalla alguna, porque eso lo tendría que decir al término del mandato, cuando ya no hay la oportunidad de darla.
— ¿Y la más importante para usted ahora?
— Una batalla importante que se tiene que dar, y que espero que la ganemos, es la reforma del Estado. Y la estamos dando por partes porque hay batallas que se pueden dar y aportar y poner todo tu capital en la batalla; o sea la ganas o la pierdes; no hay término medio. Y hay otras que se dan por etapas. Uno va midiendo y cuidando sus fuerzas y sobre todo las reservas. En términos militares, siempre un comandante debe guardar sus reservas, que son las que le permiten cambiar el rumbo de la batalla en un momento determinado. Entonces, yo creo que la reforma del Estado la estamos dando por partes. Hemos empezado con la reforma tributaria; hemos hecho la reforma de la educación, hemos hecho la reforma de las fuerzas armadas y las fuerzas policiales, hemos hecho la reforma del sistema de pensiones. Estamos hoy día trabajando en la reforma en el sector salud porque es una batalla tan grande que uno no puede entrar y poner todo su capital, porque es una fuerza muy grande a la que uno se enfrenta; son cuotas de poder. Por ejemplo hoy día estamos avanzando en lo que es la reforma del Servicio Civil, que es la Administración pública. Algo que el 80% o 90% de la población quiere. Si usted pregunta en la calle, ¿está usted conforme en cómo le atienden en un ministerio? Pues no ¿En el Poder Judicial? No. ¿En el Congreso? No. La gente quiere un cambio. Pero hay sectores de poder que no quieren ese cambio. Hay presiones de los sindicatos. La batalla se va a ver en el Congreso, pero también los sindicatos del Congreso presionan a los propios parlamentarios. Es una de las batallas fundamentales que tenemos que dar.
— Esa reflexión se inserta en una más amplia en la que usted siempre insiste mucho: la necesidad de las instituciones, la debilidad de las cuales, efectivamente, es la debilidad de América Latina. ¿Cómo se construyen y se consolidan las instituciones? ¿Cómo se está haciendo en el Perú? ¿Cuáles son las trabas?
“En Venezuela no hay ninguna prueba que nos haga dudar del resultado”
— Las instituciones se construyen con confianza y con respeto a las reglas de juego, de tal manera que se puedan institucionalizar usos y costumbres, se puede institucionalizar todo lo que se viene actuando y no venga otro y lo cambie. El problema en América Latina es que somos una región, además de muy desigual, poco formalizada, somos muy informales, y eso es una dificultad para el Estado, no solamente en el área tributaria, sino en el área de gobernabilidad y paz social, porque, como decía, para reclamar algo es más fácil encadenarse en la calle que llevar su solicitud a través de un ministerio, a través de un municipio. ¿Qué tenemos que hacer? Yo creo que tiene que haber un cambio cultural, tenemos que trabajar el tema de educación, tenemos que trabajar valores, pero también tenemos que generar, que construir un Estado moderno por eso es importante la reforma del Estado, que la gente vea que se le resuelve su problema. Yo creo que eso implica disciplina y es algo que yo lo valoro mucho porque yo vengo del Ejército. Sin disciplina no hay Ejército.

El gran viraje exterior

Si en política interior, especialmente en el tema económico, el giro ha sido profundo, en asuntos extranjeros resulta sencillamente copernicano. Humala ha forjado lazos estrechos con la mayoría de presidentes de la región, pero su protagonismo ha resultado fundamental en la consolidación y funcionamiento de la Alianza del Pacífico junto con Chile, Colombia y México, todas ellas economías abiertas y de libre comercio, que en lo político constituyen ya un contrapeso al Mercosur. Tampoco ha sido menor su papel en Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), un foro de reciente creación en 2011, pero que ya destaca como uno de los más eficaces de la región. El presidente Mujica de Uruguay, le digo a Humala, me comentó recientemente que estaba muy contento de cómo funcionaba Unasur, de su operatividad, se llaman entre ustedes y en 24 horas pueden organizar una reunión en caso de crisis, que antes no tenían un mecanismo de parecida agilidad.
— Eso es así. Fue en el tema de Venezuela también que de un día para otro convoqué acá a los jefes de Estado y estaba no solamente Mujica, han estado [Juan Manuel] Santos, Dilma [Rousseff], todos los presidentes han dejado lo que estaban haciendo y han venido, y se lo agradezco bastante. Nos hemos sentado acá, hemos conversado entre nosotros sin cámaras, sin grabaciones, como amigos, nos hemos dicho las cosas claras. Ha habido momentos duros, ha habido momentos jocosos, nos hemos matado de risa de varias cosas. Es una relación que para mí la coloco como una relación de amigos, y eso nos ayuda a resolver las cosas. La vez pasada Evo [Morales] me llamó por un tema determinado, con Santos nos hablamos con frecuencia, resolvemos las cosas. Los problemas que tienen los ministros al final los resolvemos nosotros. A mí me parece una forma moderna e innovadora, menos encorsetada y más efectiva de hacer política.
— En algún momento sugirió usted que Unasur se puede convertir en una alternativa a la OEA. ¿Es un aviso a la tradicional influencia de Estados Unidos en la OEA? O, dicho de otra manera, ¿cree usted que EE UU tiene un peso excesivo en la OEA?
“La gente quiere un cambio, pero hay sectores de poder que no quieren”
— Bueno, definitivamente lo que tenemos es un continente americano con una América Latina y Estados Unidos y Canadá. Obviamente, Estados Unidos y Canadá tienen un peso estratégico en América Latina y también en la OEA. El tema es que muchas veces la OEA no tiene esa agilidad y rapidez que a veces los acontecimientos requieren y que en estos casos Unasur ha tenido una mayor prontitud en tomar decisiones como es el caso de Paraguay o de Honduras.
— De haber tenido Unasur observadores electorales propios, como usted ha sugerido, ¿hubiera ello evitado el conflicto poselectoral en Venezuela?
— No, porque yo creo que en Venezuela hay un proceso de polarización del país que ya lleva tiempo y que el resultado tan ajustado de las elecciones de todas maneras generó suspicacias, generó dudas particularmente en el candidato que perdió y obviamente los observadores no hubieran podido dar la razón a uno u a otro si es que no hay una investigación, etcétera. Lo que han hecho los países miembros de Unasur, como gran parte de la comunidad mundial, por otra parte, es reconocer el resultado oficial dado por el Colegio Nacional Electoral. Y ha instado al nuevo Gobierno venezolano a que se resuelvan estas preocupaciones que tiene el lado opositor dentro de los cauces democráticos porque cualquier problema de inestabilidad en Venezuela nos afecta a todos.
— Justo de la reunión que hubo aquí en Lima salió un firme apoyo al triunfo de [Nicolás] Maduro en Venezuela, pero también esa petición de auditoría y también un compromiso de monitorear cuál era la evolución del clima político en las semanas siguientes. ¿Cómo evalúa usted ahora la situación? ¿Cree que las elecciones fueron suficientemente limpias?
— Yo creo que el resultado que dio el Colegio Nacional Electoral es el resultado. No tenemos ningún indicio de que haya habido una tergiversación del mandato popular, por lo tanto para nosotros ya es un resultado definitivo. Siempre habrá dentro de la política interna gente que no lo reconozca o que lo critique, como quieran; pero ya hay un resultado y hasta ahora no hemos visto ninguna prueba objetiva que nos haga dudar de ese resultado. Lo que queremos, creo, es que hoy día lo que tiene que hacer el Gobierno venezolano, y esperemos que lo esté haciendo, es pasar la página lo más rápido posible y establecer un estilo de gobierno que permita tender un puente hacia las fuerzas políticas venezolanas que no están conformes a fin de hacer un acuerdo nacional o una hoja de ruta que permita darle estabilidad a la economía venezolana y darle mayor bienestar al pueblo venezolano. La estabilidad de Venezuela es también la estabilidad de la región.
— ¿Cree que el régimen de Venezuela está tratando a [Henrique] Capriles de forma adecuada en una democracia?
— Yo creo que lo que hay son posiciones duras por ambos lados y en tanto hay esas posiciones duras siempre habrá la polarización. Yo creo que en el caso peruano lo que he tratado es tender puentes con la oposición. No tenemos una polarización tan fuerte como en Venezuela; pero si yo la tuviera tan fuerte con la oposición, yo sería el primero en tender los puentes.

Cita en Washington

La culminación del giro en política exterior, desde las supuestas adscripciones bolivarianas iniciales a la moderación pragmática de la mayoría de naciones del continente se produjo la semana pasada cuando Humala voló a Washington para entrevistarse con Barack Obama. El presidente de EE UU afirmó que el Perú se ha convertido en uno de los socios más estables y fiables en la región. La visita supuso un respaldo claro a Humala, pero de nuevo suscitó críticas entre los sectores que ven con desconfianza las alianzas que el presidente peruano está tejiendo con los empresarios, con Estados Unidos y con amplias capas de las clases medias. Pero el Perú sigue siendo el segundo productor del mundo de coca y EE UU el primer consumidor de cocaína, y Humala necesita que la relación entre ambos países se amplíe más allá del siempre espinoso problema del combate al narcotráfico. Si buscaba un certificado cum laude al gran viraje moderador de su mandato, no cabe duda de que lo ha conseguido, le digo.
— Yo creo que era importante reforzar la relación con Estados Unidos. Me congratulo de que Washington vea en el Perú un socio estable, un socio importante en América Latina porque eso no se consigue de la noche a la mañana. No es un tema de suerte, es un tema de trabajo. Y esto qué involucra, un mayor acercamiento comercial, un mayor acercamiento cultural, con todas las ventajas que trae esto, con Estados Unidos; pero también era importante para nosotros fortalecer la relación con Estados Unidos para que también ellos asuman su responsabilidad, las responsabilidades compartidas con el Perú en la lucha contra el tráfico ilícito de drogas. Pero nosotros hemos querido hacer con la visita, armar o tener, hacer una agenda más ambiciosa. Hemos hablado de temas de educación, del tema de becas de estudio, capacitaciones, pequeñas y microempresas, porque normalmente lo tradicional de la relación del Perú con Estados Unidos es la lucha contra las drogas, eso es lo normal. Hoy día lo hemos abierto a otras áreas y esto gracias a que nos convertimos con Estados Unidos en socios, en mejores socios, y Estados Unidos nos ve como uno de los países más estables. Esa es la ventaja que nos da esto.

El poder y sus exigencias

“[Denegar el indulto al ex presidente Fujimori] hace creer en el Estado”
Una madrugada a finales de octubre del año 2000 Humala y su hermano Antauro protagonizaron un pronunciamiento militar contra el presidente Fujimori, convertido desde años antes en régimen corrupto y dictatorial y hoy preso por crímenes de lesa humanidad, entre otros desmanes. Tanto Ollanta como Antauro fueron amnistiados por el Congreso. Tiempo después, Antauro protagonizó otra asonada, por la que aún sigue en la cárcel. Humala viene ahora de denegar una petición de indulto al expresidente, asunto doblemente delicado porque una parte de la política peruana mantiene en consideración al antiguo mandatario, como se puso de manifiesto en los votos cosechados por su hija Keiko en las últimas elecciones, y porque, naturalmente, quien había de conceder o denegar la gracia protagonizó un levantamiento militar contra el hoy preso, lo que acaba de trenzar de forma inextricable todas las cuestiones que subyacen al ejercicio del poder desde tiempo inmemorial: el mando, la moral, el Estado, las relaciones personales.
— Eso lo he puesto a un costado, eso no ha pesado absolutamente nada sobre mi decisión. Primero yo lo que he hecho es abstraerme como persona en lo posible para tomar una decisión lo más descarnada posible, lo más objetiva posible, pero también lo que no puedo abstraerme es de la ética y la moral.
— Usted ha manifestado que comprende el dolor de una familia cuando uno de sus miembros está en la cárcel. Pero al final en el caso de Fujimori se impuso la razón de Estado, con el agravante de que este jamás expreso arrepentimiento por los desmanes cometidos. Hay quien considera que esa decisión suya le ha costado a usted algunos puntos en las encuestas.
— Como le digo, a mí no me han elegido para ser miss Simpatía. Eso ha sido lo más irrelevante de mi decisión. Ni siquiera me he puesto a pensar en eso, porque yo estoy primero tranquilo con mi conciencia, puedo mirar a la gente tranquilo, y a mi familia la puedo mirar tranquilo, y en segundo lugar creo que he dado confianza en el Estado. Mi política también es consolidar el Estado. Hoy día dentro del tema que estábamos hablando de informalidad, hay un problema que es la gente que no respeta al Estado, no respeta a las instituciones como la presidencia de la República, el Congreso, etcétera, no se respeta; entonces no habrá institucionalidad si no creamos respeto en los poderes del Estado. Acciones de esta naturaleza hacen creer en el Estado y está por encima de encuestas, qué tiene que ver una encuesta si le ponen tanto o no, eso es lo más irrelevante. El Estado no funciona por encuestas, no funciona por la presión mediática, por la presión de los internos, la cosa se resuelve acá, no funciona sobre la base de cartas, audios, vídeos, no, no, eso es irrelevante; eso es como yo digo, para la Lima criolla y jaranera como dice el vals; pero para el jefe del Estado, eso no funciona.
— Hablando del respeto a la presidencia y a las instituciones en general, no debe ayudar tampoco a la imagen del Perú, dentro y fuera, la situación de los exmandatarios: Fujimori está en la cárcel, los expresidentes Alan García y Alejandro Toledo están siendo investigados por alegaciones de corrupción. Son asuntos de distinta gravedad, naturalmente, nada que ver con los excesos de Fujimori, aun así no debe resultar fácil.
“Los presidentes de Unasur tenemos una relación de amigos. Eso ayuda”
— En el Ejército decimos que el grado conlleva honores, pero conlleva obligaciones también. Uno no puede arrastrar el bastón de general, uno no puede arrastrar la banda presidencial. Como presidente, uno no es un ciudadano libre, porque representa al Estado. No es lo mismo una persona en la calle que puede hacer lo que quiera y si comete un delito lo meten preso. Como jefe de Estado uno representa a la nación y no puede darse el lujo de arrastrar la banda presidencial. Uno debe cuidarse en eso y, como decimos en el Perú, toco madera para que no pasen las cosas que otros pasan, a aprender en pellejo ajeno, como decimos con el refrán limeño. El primer responsable del respeto a la institución presidencial son los expresidentes y yo entiendo, porque así como es difícil ser presidente, tal vez sea más difícil ser expresidente. Ahora, lo que nosotros, lo que yo hago, es, primero, repudio cualquier tipo de persecución política. Que funcione el Estado de derecho. En el caso del expresidente Toledo creo que él tiene que aclarar las denuncias que están en su entorno o que giran en torno a él, mejor dicho, y creo que mientras más rápido lo haga va a ser mejor para él. En el caso del expresidente García, lo mismo. Si hay una investigación que se le está haciendo sobre el tema, varios temas, pero el tema delicado es el tema de los narcoindultos [narcotraficantes que salieron en libertad supuestamente tras pagar por sus indultos]; yo creo que hay que darle todo el respeto porque él ha sido expresidente, y dos veces. Pero que también tenga que explicar. Lo que no puede ser es una falta de explicación.
La conversación se acerca a su fin. En el salón dorado del palacio presidencial resuenan todavía las cifras, los planes, han sido tantas las ambiciones para el Perú que el presidente ha ido desgranando a lo largo de la charla que resulta inevitable, a modo de coda, preguntarle por la continuidad de sus proyectos cuando acabe su mandato en 2016. La posibilidad de un segundo mandato consecutivo, que se ha ido extendiendo en toda América Latina en los últimos años, no es una posibilidad en el Perú y la fragmentación política, tanto del oficialismo como de la oposición no auguran un panorama despejado o de continuismo dentro de tres años.
— Yo creo mucho en la institucionalidad en el sentido de que estos proyectos que estamos construyendo hay que compartirlos con las principales fuerzas políticas. No sabemos quién va a ser el que me suceda en 2016. Sabemos que ya hay algunos candidatos que adelantaron su campaña. Nosotros lo que creemos es que a los principales proyectos tenemos que ponerles una especie de rango de ley compartido con las fuerzas políticas para que sea respetado. Para que el que llegue siga la obra.
— ¿Ve riesgos para su obra de gobierno en 2016?
— No. No sería un riesgo porque tenemos una fuerza política [Partido Nacionalista Peruano], que es la columna vertebral de [la alianza electoral] Gana Perú. Yo creo que el partido se va a presentar al proceso y veremos la respuesta del pueblo, ¿no? Eso es importante para darle continuidad a todo… a este proyecto. Y en la trinchera que me encuentre defenderemos este proyecto.
Las preguntas formales han acabado, pero las reflexiones sobre el poder, el Gobierno, el Estado, los ciudadanos se alargan mientras recogemos las grabadoras y las luces de las cámaras están por apagarse. “Yo siento que el poder me quiere aislar de la gente”, dice Humala, y su pensamiento suena extrañamente veraz en la inmensidad del salón dorado en el que estamos, con su extraño e inquietante parecido al salón de los espejos de Versalles, seguramente la metáfora más potente en toda la historia de la lejanía entre el gobernante y los gobernados. “Me quieren poner un carro con seguridad, con chófer; nadie me toca; no huelo a la gente. Entonces yo no uso chófer, seguridad al mínimo, muchas veces salgo sin seguridad y cuando llego a un pueblo saludo a todos”.
— ¿Cree que eso ayuda a ser mejor gobernante?
— Me ayuda a mantener la sensibilidad y creo que sí, también a ser mejor gobernarte. Yo le digo, entro en un pueblo y me paso 10 minutos, 20 minutos saludando a todos, a todos los que puedo ¿no? y después subo al estrado. Hace 50 años podías invisibilizar a los pobres; hoy día no. Hoy día ellos son una fuerza y por eso ellos también deben de estar considerados en el presupuesto de la República.